Principios Bautistas
Creemos que Jesucristo, completamente divino y completamente humano, es el Señor de la conciencia individual y de la Iglesia. A la luz de este principio los Bautistas se oponen al totalitarismo político, al favoritismo sacerdotal, al mecanismo sacramental y al confesionalismo doctrinal.
Creemos en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, como la Revelación escrita de Dios, por medio de la cual revela su salvación y voluntad a los hombres. La Biblia escrita por hombres inspirados por Dios, es la pauta, guía, precepto y modelo de nuestra fe y práctica. Los bautistas consideramos la Biblia, no como un talismán u objeto de buena suerte.
Creemos que Jesucristo es el único mediador entre Dios y los hombres. Cada discípulo tiene acceso a Dios solamente por medio de Cristo. El mandato, encomendado por el Señor, para compartir el Evangelio con los demás hombres y mujeres, los constituye en mensajeros autoritativos de la Palabra, bajo la autoridad exclusiva de Cristo y por la obra eficaz del Espíritu Santo.
Afirmamos que la conformación de la iglesia local, es por personas que han creído en Jesucristo como único Salvador y Señor de sus vidas. La fe, demostrada en la práctica resulta en una vida transformada, regenerada y con claros indicios de una real conversión. La práctica del bautismo(por inmersión) es una ordenanza de Jesucristo dada a su iglesia como una manera de testificar obediencia a sus mandatos.
Sustentamos el principio de la autonomía de la Iglesia respecto del Estado y del Estado respecto de la iglesia. El Estado es una institución legítima, que vela por el orden, la justicia y la salud de la sociedad temporal. La Iglesia es una sociedad escatológica, que convive la fe y actúa por el amor, evangeliza y educa sobre la base de la fe, según el Espíritu de Jesucristo.
creemos que las Iglesias se rigen por el gobierno congregaciónal, que son independientes respecto de otras iglesias o instituciones, pero que a la vez pueden asociarse libremente con otras iglesias o instituciones para realizar proyectos afines con la naturaleza de la misión de la Iglesia.
según este principio, nadie puede obligar a nadie a creer en lo que quiere, ni imponer sus criterios y o valores que no comparte. Teniendo libertad de expresar sus ideas, opiniones y creencias como mejor le parezca. Este principio tiene implicaciones tanto religiosa como política y se manifiesta en áreas: ético-morales, sociales, ideológicas y teológicas.